Enero 2011

La parábola

La calle principal de aquel pueblo parecía un escenario post-apocalíptico. Las aceras por las cuales años antes se amontonaba la gente estaban desiertas. Los cristales de los vacíos escaparates estaban cubiertos de polvo, por lo que apenas se podía distinguir el interior. Tras recorrer la calle casi por completo, se paró delante de un pequeño edificio. Era la oficina de correos. Le resultó casi irreconocible. Antaño, la actividad en aquel lugar era constante. A todas horas llegaban y se mandaban sacas de correo, por lo que los carteros no daban a basto para repartir todos los mensajes. Ensimismado en aquellos recuerdos, se acercó al buzón que había al lado de la entrada.

Imagen realizada por indie-rec (deviantART)

Miró la carta una última vez antes de hacerla desaparecer en la profundidad del buzón. Se aseguró de que no había error en la dirección y la echó. Siguió andando por la calle, hasta cruzarse con otra gran avenida, que estaba en obras. Las obras estaban abandonadas, por lo que la avenida nunca había llegado a ser inaugurada. La decadencia de aquel pueblo se había debido a la ambición. Años antes, durante el auge de aquel lugar, hubo una oferta. Una gran inversión, y el pueblo podría desarrollarse en ciudad. Era un riesgo, pero también una oportunidad única. "Será maravilloso". Firmó aquel papel sin pensar mucho.

Imagen realizada por OpenGL (deviantART)

La avenida nunca llegó a completarse. El pueblo quedó abandonado. La gente vivía en ciudades, lejanas y distantes. Continuó andando hasta detenerse en frente de una casa en ruinas. En su momento, aquella fue la casa más bonita del lugar. El patio, la puertas, las ventanas... cada esquina de aquel sitio le traía recuerdos llenos de alegría. Era la nostalgia de una época muy feliz, en la que cada día, cada hora y cada minuto estaban marcados por la ilusión. Hacía todo lo posible por mantener aquella casa y así evitar su mayor miedo: perder lo que más quería.

Alea jacta est

El año 2011 comenzó pocas horas después de que publicara la última entrada. Fue un comienzo inmejorable, ya que lo celebré en casa con algunos de mis mejores amigos, al igual que el año pasado. Me hizo mucha ilusión que vinieran, ya que es gente con la que lo paso muy bien y con la que estoy muy a gusto: la verdad es que me encantó poder compartir con ellos las primeras horas del 2011 :) Aquella noche reí mucho, como si estuviera recuperando todo lo que faltaba del año que acababa de terminar. Es imposible saber como serán los próximos doce meses, pero al menos empecé el 1 de Enero con optimismo y felicidad.

Al llegar año nuevo, una decisión importante pasaba a ser definitiva: "alea jacta est"!

Entre tanto han pasado dos semanas, que han sido una sucesión de despedidas. El cinco de Enero, Parmacenda ft. Camsua llevaron a cabo la anunciada comida con tortilla, espaguetis y bizcocho de chocolate. Fue una comida estupenda! Por si fuera poco, por la noche Tamarit nos preparó un pescado a la sal magnífico, acompañado de ensalada y tostas de aperitivo :) Para terminar el día, estuvimos hasta las cinco de la mañana jugando al Munchkin, que consiste en "bajar a la mazmorra, matar todo lo que te encuentres, apuñalar a tus amigos, robarles todo lo que tengan, coger los tesoros y salir corriendo". Como dicen en la web, "admit it, you love it" :D

Desenterrando el pescado tras salir del horno

Pocos días antes de volver a Darmstadt, a mis padres se les ocurrió volver a ver algunas cintas antiguas que habíamos grabado hace muchos años con la camara de video. La primera cinta era de 1992, antes de que cumpliera cinco años. Fue demoledor verla 18 años después: sobre todo en mi caso, era notablemente más jóven :D Una de las escenas que más me llamaron la atención fue una en la que "explico" lo que es una antena parabólica, satélite incluido. Por supuesto, en el contexto de una comunicación entre España y Alemania: aunque no me haya especializado en eso, parecía una premonición de lo que iba a estudiar!

Si existen las premoniciones, los dados están trucados o inmovilizados, como en la foto

Después de ver casi cuatro cintas enteras, he llegado a la conclusión de que hay que grabar más video. Es una manera inigualable de capturar momentos únicos para poder recordarlos y revivirlos años más tarde. Hace algún tiempo dediqué bastante esfuerzo a la edición de video: aunque todavía no he tenido tiempo para completar la sección correspondiente del blog, ya se pueden ver algunos, como por ejemplo "Honor" o el "Abistreich". Sin embargo, ya no estoy seguro de que la edición tan detallada que hacía hace algún tiempo siempre sea la mejor solución para amenizar un video.

El A321 de Lufthansa en el que volé a Frankfurt, poco antes de despegar

El miércoles volví a Darmstadt, tras casi cuatro semanas en Madrid. Esta vez volé con Lufthansa: probablemente haya sido el mejor vuelo que he comprado desde que estudio aquí, pero además también ha sido el más barato! El avión despegó con puntualidad germánica y llegamos a Frankfurt incluso con adelanto. Además, los sitios eran amplios: podía estirar las piernas! Poco después de despegar, no pude creer lo que veían mis ojos. Empezaron a repartir comida a todo el mundo, sin pedir nada a cambio! Además, no sólo era una nimiedad, sino un plato de pasta con bebida y postre. No eran grandes cantidades, pero al menos era algo!

A pesar de tener ventanilla, las nubes no me dejaron ver mucho