Junio 2013

Casualidad

Me sigue sorprendiendo lo increible que es todo, sobre todo las personas. En estos días en Madrid he visto a muy buenos amigos y cada vez me sobrecoge más ser consciente de las grandes personas que son. Aunque ya lo sabía antes, una de las cosas que he podido comprobar en estos últimos años es que no hay nada más importante que la gente con la que uno se encuentra a gusto. Puede parecer evidente, pero tras vivirlo en todas sus consecuencias, soy más consciente que nunca de ello. Esa gente son mis padres; son mis amigos; son las personas con las que puedo compartir cosas.

Sobrevolando el embalse de Buendía de camino a Madrid la semana pasada

Al llegar al aeropuerto de Frankfurt me he encontrado con un gran amigo. Hace un montón que no nos veiamos y me ha encantado poder hablar un rato con él. Ha sido de pura casualidad, pero a veces las mejores cosas ocurren así.

Aproximación a Frankfurt esta tarde sobre paisajes muy verdes