Septiembre 2016

Descubrimientos Donostiarras

Mi último viaje a San Sebastián me sorprendió. He estado innumerables veces en esa ciudad: al menos una vez al año desde que nací. Y aún así, en este viaje he descubierto un sitio nuevo cada día. Además, me di cuenta de que San Sebastián tiene muchos elementos de Rio de Janeiro, solo que a una escala mucho más pequeña. Ambas ciudades están rodeadas de montañas, ambas tienen una bahía espectacular, ambas tienen montes en la propia bahía a los que se puede subir para tener una vista impresionante, ambas tienen amplias playas, y ambas tienen un cristo que vigila la ciudad. Y aún así, ambas ciudades son únicas a su manera!

Las laminas de roca que salen del mar se llaman Flysch

En el Flysch se alternan capas de roca dura con capas más blandas

Las capas blandas acaban desapareciendo, resultando en laminas de rocas

En muchos lugares de la costa, el Flysch solo se ve con marea baja

La nueva temporada de Juego de Tronos se va a grabar en parte en estas playas vascas

A veces se mezclan distintos tipos de roca: en este caso, roca blanca y roca negra

Un altavoz vigila la playa de Zumaia, famosa por el Flysch

Vías de tren desde la terraza de la Tabakalera, el nuevo centro cultural de San Sebastian

La Tabakalera incluye Hirikilabs, que a menudo organiza actividades en la Euskal

El edificio es enorme: no pensaba que hiciera falta tanto sitio para fabricar tabaco

En una de las exposiciones de la Tabakalera había un antiguo proyector de cine

Balizas de entrada al puerto de Pasajes: la verde a la derecha, y la roja a la izquierda

Rompeolas a la entrada del puerto

En el extremo del rompeolas la gente pescaba con paciencia infinita

La ría de Pasaia tiene dos faros, pero solo llegamos al primero

Remolcador en el interior del puerto. Facal resulta ser el nombre de una empresa.

La playa de Ondarreta vista desde el Monte Urgull, al que nunca había subido antes

Barcos dentro y barcos fuera del puerto de San Sebastián

El Palacio de Miramar con el seminario y las montañas de fondo

El edificio blanco es el club naútico, con supuesta forma de barco

No pude evitar hacer esta foto, y no sin cierta envidia

El Monte Igueldo visto desde el Monte Urgull al atardecer

Las gradas para la regata de traineras al día siguiente ya estaban montadas

Puesta de sol sobre el Golfo de Vizcaya

Mirando al mar desde el paseo nuevo tras el atardecer

Décimo Bloganiversario

Lo único que merece la pena es compartir experiencias. Viajes, comidas, cenas, excursiones, paseos, peliculas, series, libros, retos, logros, alegrias, lo que sea, no valen nada si uno no lo comparte con otros a los que les importe. Eso último, por cierto, excluye casi por definición la noción de "compartir" según Facebook & Co. Mi ejemplo favorito son las series. Odio el concepto de serie. A muerte. No puedo con ello. Es una adicción que consume cantidades ingentes de tiempo. Un tiempo que se pierde para siempre. Ver una serie en la soledad de mi cuarto es sumergirme en un mundo y unos personajes que no existen para olvidar las propias desgracias.

Longitud total en horas de varias series conocidas. Suponiendo que leer cada entrada de este blog requiere en media cinco minutos, se tardarían unas 30 horas en leerlo entero!

Excepto si uno ve y comparte la serie con alguien. Entonces una actividad nula que no creaba beneficio de ningún tipo y lo único que hacía era malgastar el tiempo, se convierte en algo que crea el bien que más valioso del mundo: la relación con otras personas. Ahora uno tiene algo que compartir con otra persona, como por ejemplo la trama de la serie. O de la pelicula. O del libro. O el tremendo sabor de un plato en un restaurante. No quiero decir con ello que una pelicula, un libro, o un plato de un restaurante no tengan valor por si mismos. Sin embargo, su valor se multiplica cuando no solo sirven para entretener a una persona sino para unir a dos o más personas.

A menudo me preguntan por qué no suelo ir a restaurantes cuando viajo solo. Pedir una mesa para uno es duro, y ¿que sentido tiene gastar dinero si uno no puede compartirlo?

El objetivo de este blog es compartir. Desde la primera entrada hoy hace diez años, mi esperanza siempre ha sido lograr que algo de lo que escriba le resulte lo suficientemente interesante a alguien para que reaccione. Ya sea en forma de comentario en el blog o, mejor aún, hablando directamente conmigo. Eso solo ocurre de vez en cuando, como es normal. Sin embargo, cada vez que alguien me dice que le ha gustado una entrada, una foto o una idea que he escrito aquí, todo el esfuerzo cobra sentido. Tras 10 años y más de 380 entradas, he llegado a la conclusión que no hay nada por encima de compartir una idea, un libro, una pelicula, una sensación, una opinión... o incluso una serie ;-)