Décimo Bloganiversario

Lo único que merece la pena es compartir experiencias. Viajes, comidas, cenas, excursiones, paseos, peliculas, series, libros, retos, logros, alegrias, lo que sea, no valen nada si uno no lo comparte con otros a los que les importe. Eso último, por cierto, excluye casi por definición la noción de "compartir" según Facebook & Co. Mi ejemplo favorito son las series. Odio el concepto de serie. A muerte. No puedo con ello. Es una adicción que consume cantidades ingentes de tiempo. Un tiempo que se pierde para siempre. Ver una serie en la soledad de mi cuarto es sumergirme en un mundo y unos personajes que no existen para olvidar las propias desgracias.

Longitud total en horas de varias series conocidas. Suponiendo que leer cada entrada de este blog requiere en media cinco minutos, se tardarían unas 30 horas en leerlo entero!

Excepto si uno ve y comparte la serie con alguien. Entonces una actividad nula que no creaba beneficio de ningún tipo y lo único que hacía era malgastar el tiempo, se convierte en algo que crea el bien que más valioso del mundo: la relación con otras personas. Ahora uno tiene algo que compartir con otra persona, como por ejemplo la trama de la serie. O de la pelicula. O del libro. O el tremendo sabor de un plato en un restaurante. No quiero decir con ello que una pelicula, un libro, o un plato de un restaurante no tengan valor por si mismos. Sin embargo, su valor se multiplica cuando no solo sirven para entretener a una persona sino para unir a dos o más personas.

A menudo me preguntan por qué no suelo ir a restaurantes cuando viajo solo. Pedir una mesa para uno es duro, y ¿que sentido tiene gastar dinero si uno no puede compartirlo?

El objetivo de este blog es compartir. Desde la primera entrada hoy hace diez años, mi esperanza siempre ha sido lograr que algo de lo que escriba le resulte lo suficientemente interesante a alguien para que reaccione. Ya sea en forma de comentario en el blog o, mejor aún, hablando directamente conmigo. Eso solo ocurre de vez en cuando, como es normal. Sin embargo, cada vez que alguien me dice que le ha gustado una entrada, una foto o una idea que he escrito aquí, todo el esfuerzo cobra sentido. Tras 10 años y más de 380 entradas, he llegado a la conclusión que no hay nada por encima de compartir una idea, un libro, una pelicula, una sensación, una opinión... o incluso una serie ;-)

Detalles

Nunca había viajado a América del Sur. Una vez más, un congreso me ha abierto la puerta a conocer un lugar nuevo: en este caso, Brasil. Y al igual que otras veces, una de las cosas que más me han gustado de esta experiencia son los pequeños detalles que son distintos a lo que conozco de otros lugares. Son innumerables. No me da tiempo a describir todos, pero me quedo con uno que me sorprendió mucho. No se si es habitual en todo el continente, solo en Brasil, solo en las ciudades que he visitado, o incluso solo en los dos hoteles en los que he estado. Pero cuando lo vi por segunda vez, decidí que ya era estadísticamente relevante ;-)

El indicador externo. Aunque haya baldosas, no es el baño, es el pasillo del hotel.

En los hoteles que conocía hasta ahora, la manera de indicar que uno no quería ser molestado en la habitación era colgando el habitual cartel de "No molestar" en la puerta. En Brasil era mucho más sofisticado. En ambos hoteles había un indicador electrónico fuera de la habitación con tres opciones: (a) habitación ocupada, (b) no molestar, o (c) limpiar la habitación. El cacharro estaba conectado en el interior con el habitual dispositivo en el que hay que introducir la tarjeta para que se active la luz de la habitación. Al introducir la tarjeta, se activaba automaticamente la opción (a). Además, había un interruptor para elegir (b) o (c). Alucinante :D

El dispostivo interno. Igualmente, esto no es el baño ;-)

Loch Tower Symposium

As the general chair of The First International Loch Tower Symposium (LTS'16), it was my great pleasure welcoming attendees at an exclusive location in the heart of the Palatinate Forest Biosphere Reserve. The symposium gathered high-profile researchers from around the globe, including Malaysia, Iran, Germany, and Spain. I would like to express my deepest gratitude to the co-organizers of this symposium, without whom this successful event would not have been possible. Please join me thanking the barbacue chair, the sig and kitchen chair, and the being-late-chair. I am looking forward to meeting you all next year at LTS'17!

Surprisingly, the venue chosen for LTS'17 was Loch Tower. Who would have thought?

The symposium received a high number of barbacue submissions but only the top three met the high event standards and could be accepted

The Best Sig Award was announced during the symposium banquett

The event included numerous social events such as picking loads of berries in the forest

Breakfast was complimentary for symposium attendees and symposium crashers

The symposium included an excursion to the competition: the Humberg Tower

The symposium offered plenty of opportunities to look into the bright future of research

Inesperado

Nunca deja de sorprenderme todo lo que se puede hacer en un fin de semana bien aprovechado. En un viaje corto a Barcelona, he descubierto tanto Tarragona como el Monasterio de Montserrat. Desconocía ambos por completo, y ahora me pregunto como podía no conocerlos. No asociaba nada a ninguno de los dos lugares, por lo que cada calle, edificio, o punto de vista que he descubierto ha sido una inesperada pero grata sorpresa. Y esto solo han sido dos de una infinidad de lugares de los que ni siquiera soy consciente. Pero eso está bien: si fuera consciente de todo, nunca tendría la genial sensación de descubrir algo inesperado.

El Puente del Diablo es un acueducto cerca de Tarragona

En el horizonte frente a Tarragona esperaban barcos

Aunque no se vea, el anfiteatro está rodeado de vías, carreteras, y casas

Parte de las gradas está construida con piedras, pero la otra está tallada en la roca

Bancos con vistas al mar

Esta carretera pasa practicamente por encima del anfiteatro

El Monasterio de Montserrat está en una montaña a la que sube un tren "cremallera"

Patio de monasterio con vistas al cielo

El monasterio está rodeado por las rocas de la montaña

Aunque parece que el monasterio está en el valle, realmente está muy alto

Las rocas tienen forma de dedos de una mano que sale de las entrañas de la tierra

En lo alto de la montaña termina un cable de acero que marca una vía para escaladores

Rocas en la cima de Sant Jeroni, a 1.236 metros sobre el nivel del mar

Desde la cima se vislumbra la torre de Collserola, a más de 50 km, y el mar al fondo

En total, la ruta de ida y vuelta hasta la cima fueron más de 10 km andando

Ventanilla

Sentarse en ventanilla tiene inconvenientes. A no ser que uno viaje en la lujosa primera clase, para salir al pasillo hay que molestar a los vecinos. Además, en varios modelos de avión, el ordenador del sistema de entretenimiento está debajo del asiento delantero, por lo que queda aún menos espacio para los pies. Pero a pesar de esos y otros inconvenientes, suelo elegir ventanilla. A menudo solo se verán nubes. O el Sol pegará tan fuerte que no quedará más remedio que bajar la persianilla. Pero aunque la probabilidad sea pequeña, la posibilidad de vistas espectaculares hace que una y otra vez me decante por la ventana.

Pongo a continuación algunas fotos que he tenido la suerte de poder tomar desde un avión. Para verlas en grande, solo hay que hacer clic en las imágenes :)

El Golden Gate Bridge en la bahía de San Francisco desde un A380 de British Airways

El distrito financiero de San Francisco frente a Yerba Buena Island y Berkeley

El aeropuerto internacional de San Francisco poco después de despegar a Dallas

Regadíos circulares en pleno desierto de Estados Unidos

El centro de Londres con The Shard, The Walkie Talkie y The Gherkin, entre otros

El cementerio de Brompton poco antes de aterrizar en el aeropuerto de Heathrow

El Rin bajo los rayos de Sol que se filtran a través de las nubes que cubren Alemania

Hasta las nubes pueden merecer la pena: atardecer poco antes de llegar a Madrid

Despegue de un A321 de Finnair en un vuelo de Madrid a Helsinki

La flamante sede del Banco Central Europeo junto al río Meno en Frankfurt

Rascacielos de Frankfurt, también conocidos como "Mainhattan"

Costa de Groenlandia y agua congelada en un vuelo de Europa a Estados Unidos

Una fracción de la infinidad de islas que hay frente a la costa de Finlandia

Helices de un ATR-72 de Norra poco después de aterrizar al atardecer en Helsinki

Pantano, autopista, y puente del ferrocarril en algún lugar de Portugal o España

Poco después de ver las murallas de Ávila desde el suelo, las vi desde el aire

Largas sombras de árboles al amanecer, ya cerca de Madrid tras un vuelo nocturno

No recuerdo como se llaman los arcoiris que rodean la sombra de un avión en las nubes