Sigo vivo: Pensaba que el viernes no llegaría nunca... Sin lugar a dudas, esta ha sido una de las peores semanas desde que empecé Teleco: No se si en vacaciones me he malacostumbrado demasiado o si ha sido la repentina aglomeración de entregas, pero hasta ahora siempre había conseguido organizarme para dormir al menos cinco horas entre semana.
Nunca he llegado a entender la historia de las fases del sueño, pero sin duda hay algo de cierto en ello: Sorprendentemente el jueves no me dormí en clase habiendo descansado tres horas y media, pero hoy habiendo dormido casi siete, en la biblioteca me hubiera hecho falta un cojín. Claro que a lo mejor se debe a haber estado intentando digerir el posible exceso de grasa de la comida de la Escuela:

Aceite obtenido de un plato de pasta de la cafeteria de Teleco
Con tanto trabajo no me dio tiempo a comentar las curiosidades de la seguridad aeroportuaria alemana: Nunca había tenido ningún problema a la hora de pasar los múltiples controles antes de coger un avión, pero la semana pasada me invitaron amablemente a analizar en una estancia separada el contenido de una bolsa de viaje que llevaba. En un principio no me podia explicar el motivo, ya que estaba seguro de que no había ni tijeras de niños, ni cuchillos / tenedores de plástico, ni ningún otro objeto altamente peligroso...
Pero claro, tonto de mi no había caído en que, evidente- y trivialmente, la "Leberwurst" constituía "un riesgo para la salud de los pasajeros y de la tripulación, así como para la seguridad de la aeronave y los bienes". Eso si, debo reconocer que el responsable de seguridad justificó plenamente su sueldo: Después de frotar el tarro con un papelito que luegó insertó para su análisis en una maquina del tamaño de una lavadora, constató muy serio y con tono de reproche: "Streichfähig!"
Pero otro de los presentes argumentó que si que se permitía llevar nocilla. La respuesta fue clara y concisa: "Si, pero la nocilla tiene una consistencia ligeramente distinta". Dándole la vuelta al tarro añadió algo así como: "Además, aqui debajo hay unas pequeñas burbujas blancas no identificables". Muy eficaz, desde luego. Tras analizar también en detalle mi cara de secuestrador de aviones frustrado, me dejó ir con un: "Que sea la última vez".
Pero eso no fue todo: Tras llegar a Madrid, esperar a que la maleta hiciera su eterno recorrido desde la T4S a las cintas de la T4, coger el Metro en la flamante estación de "Aeropuerto T4" y llegar a casa, nos encontramos con la nota de despedida del personal de seguridad del aeropuerto de Frankfurt. Se ve que les dolía que nos fueramos y querían dejar constancia de ello dentro de la maleta facturada: ¡Que cariñosos!

Quien lo hubiera pensado: Las "Wunderkerzen" del Lidl. ¡Al menos podían haber puesto junto a la nota un euro en compensación! Es lógico que no se puedan llevar como equipaje de mano, pero no me explico porqué las sacaron de la maleta facturada después de ver que no tenían nada de especial. Sobre todo me gustaría saber como hallaron la combinación de tres digitos necesaria para abrir la maleta: ¿Con algún tipo de visor extraño tipo pelicula Misión Imposible que permite ver el mecanismo de la cerradura? ¿Con un robot capaz de probar a "fuerza bruta" las 1000 posibilidades?
Sea como sea, el caso es que al final me he quedado sin "Wunderkerzen". Jo... :(
Por cierto, ya es día doce: Hace un año me preguntaba que escribiría hoy y creo que no me lo hubiera podido imaginar de ninguna manera. En fin, no me voy a repetir aún más: Ya está reflejado en la entrada anterior y sus comentarios.
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