En coche tardo la mitad en llegar al trabajo que en transporte público, tráfico incluido: media hora en vez de una hora. Sin embargo, ya es la segunda vez que no lo aguanto más de una semana. Durante la hora punta, cada minuto en la M-30 o la M-40 es riesgo de accidente. Todo vale: adelantar por la derecha, conducir en zig-zag, cambiar de carril en mis narices, no poner intermitentes y, sobre todo, ser más rápido que nadie, da igual como. Paciencia cero. Si un carril queda bloqueado unos segundos por lo que sea, al siguiente le falta tiempo para meter el morro en el carril de al lado, da igual quien venga. Ya frenarán los demás.

Ni túneles ni más carriles: lo que le falta a la M-30/M-40 es esto :D (Foto (cc) Jodi)
Lo que me extraña es que no haya más accidentes. Sea como sea, mientras vaya en coche no puedo quejarme del tráfico ya que, como leí por alguna parte, uno no está en un atasco, uno es el atasco. Una vez más he llegado a la conclusión de que, por esa media hora, no me merece la pena enfadarme todas las mañanas.
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