La Calle

Es la calle. La calle es lo que ha hecho que mis dos últimos viajes hayan sido tan distintos. He tenido la suerte de poder visitar Irán y la India hace unas semanas. Y en ambos casos, la aventura empezaba no al llegar a los monumentos que hubiera que visitar ni a los lugares que hubiera que ver, sino ya al poner un pie en la calle. Todo es distinto. A donde se mire, hay cosas nuevas que descubrir. No es que en Europa o Estados Unidos no pueda pasar lo mismo, pero las diferencias son más sutiles. Y aunque todos hayamos visto de todo en fotos, ver esas diferencias en su contexto revela una dimensión que las fotos no pueden reflejar.

Mercado en el centro de Bangalore (India)

Puestos de mercado improvisados, incluida sombrilla contra el Sol

Tuk-Tuks de transporte en el centro de Bangalore

Logo Iluminado

El logo se había quedado a medias. En Marzo hice el diseño de un objeto basado en el logo del blog y lo corté en láser (ver fotos aquí). Pero como todo proyecto que se precie, el asunto se quedó atascado y ni siquiera llegué a pegar las piezas. Tras adquirir cierta experiencia con tiras de LEDs, al fin lo he completado. He cubierto los agujeros de la caja cortada en láser con papel vegetal y he puesto una tira led RGB en el interior. Los LEDs se pueden poner en veinte colores distintos, aparte de blanco. La utilidad del resultado es nula, pero yo reivindico que tiene un gran uso decorativo ;-) ¡Y algo de luz da!

Vista superior con LEDs en blanco. Esta foto equivale a esta otra foto.

Vista frontal. Las zonas de color rojo más claro es donde están los LEDs

El color se controla con un mando a distancia

En teoría, la tira también se podría controlar desde un ordenador o microcontrolador

El papel vegetal sirve para difuminar la luz de los LEDs

La tira de LEDs se alimenta desde un enchufe normal y corriente

Al hacer el diseño de la caja, nunca pensé que acabaría poniéndole LEDs :D

Otoño

Este año me he perdido el otoño madrileño: ese día estaba de viaje. Porque al igual que en Alemania el verano es ese día que uno se puede poner pantalones cortos, en Madrid el Otoño es la actividad de primaria en la que pegas hojas muertas en una cartulina sin entender muy bien de lo que va el asunto. Pero en Lovaina, el Otoño es un espectáculo de colores. Un espectáculo gélido con un frío siberiano, pero un espectáctulo a pesar de todo. Así que, bajo cuatro capas de ropa de invierno y camara en mano, aproveché mi estancia de investigación en Bélgica para retratar una estación del año que para mi es practicamente desconocida.

Parque del castillo de Arenberg (hacer clic en las fotos para verlas en grande)

Los árboles estuvieron así de coloridos durante al menos dos semanas

El castillo de Arenberg forma parte de la universidad de Leuven

El molino frente al castillo estaba bastante en desuso

El arroyo que cruza el parque tiene una pequeña presa por la que pasa esta pasarela

Adorno de una de las puertas de entrada al parque del castillo

Una hilera de corazones oxidados bloqueaba la entrada al parque

Corazón cerrado, vuelva usted mañana

El arroyo a su paso por las residencias de estudiantes que hay en el parque

Mi medio de transporte durante mi estancia en Leuven

Desde verde hasta amarillo pasando por naranja, este árbol tenía de todo

Un camión del ayuntamiento recogía las hojas cada pocos días

Un día fuimos de excursión a Maastricht, donde el ambiente era parecido

El concilio de las gaviotas debate la situación pese a las ausencias

Algunos árboles de Maastricht ya habían llegado al crudo invierno

eyelove

Dos veces he visitado Nueva York, y dos veces me ha encantado la High Line. Se trata de un parque que recorre las vías de un antiguo tren elevado. Es decir, todo el parque está a varios metros por encima del bullicio de Manhattan, pasando a lo largo de antiguos almacenes y modernos edificios de viviendas. Es espectacular. Y de casualidad, el día que pasé por ahí estaban exponiendo eyelove. Se trata de un proyecto artístico, en el que un algoritmo usa el color de ojos de la gente para crear extrañas formas naturales. Tenían un ordenador con unas gafas que capturaban el color de los ojos, así que no dudé en apuntarme. Así quedó:

 

No hace falta ir a la High Line para participar: http://www.myeyelove.com/artproject/

Descubrimientos Donostiarras

Mi último viaje a San Sebastián me sorprendió. He estado innumerables veces en esa ciudad: al menos una vez al año desde que nací. Y aún así, en este viaje he descubierto un sitio nuevo cada día. Además, me di cuenta de que San Sebastián tiene muchos elementos de Rio de Janeiro, solo que a una escala mucho más pequeña. Ambas ciudades están rodeadas de montañas, ambas tienen una bahía espectacular, ambas tienen montes en la propia bahía a los que se puede subir para tener una vista impresionante, ambas tienen amplias playas, y ambas tienen un cristo que vigila la ciudad. Y aún así, ambas ciudades son únicas a su manera!

Las laminas de roca que salen del mar se llaman Flysch

En el Flysch se alternan capas de roca dura con capas más blandas

Las capas blandas acaban desapareciendo, resultando en laminas de rocas

En muchos lugares de la costa, el Flysch solo se ve con marea baja

La nueva temporada de Juego de Tronos se va a grabar en parte en estas playas vascas

A veces se mezclan distintos tipos de roca: en este caso, roca blanca y roca negra

Un altavoz vigila la playa de Zumaia, famosa por el Flysch

Vías de tren desde la terraza de la Tabakalera, el nuevo centro cultural de San Sebastian

La Tabakalera incluye Hirikilabs, que a menudo organiza actividades en la Euskal

El edificio es enorme: no pensaba que hiciera falta tanto sitio para fabricar tabaco

En una de las exposiciones de la Tabakalera había un antiguo proyector de cine

Balizas de entrada al puerto de Pasajes: la verde a la derecha, y la roja a la izquierda

Rompeolas a la entrada del puerto

En el extremo del rompeolas la gente pescaba con paciencia infinita

La ría de Pasaia tiene dos faros, pero solo llegamos al primero

Remolcador en el interior del puerto. Facal resulta ser el nombre de una empresa.

La playa de Ondarreta vista desde el Monte Urgull, al que nunca había subido antes

Barcos dentro y barcos fuera del puerto de San Sebastián

El Palacio de Miramar con el seminario y las montañas de fondo

El edificio blanco es el club naútico, con supuesta forma de barco

No pude evitar hacer esta foto, y no sin cierta envidia

El Monte Igueldo visto desde el Monte Urgull al atardecer

Las gradas para la regata de traineras al día siguiente ya estaban montadas

Puesta de sol sobre el Golfo de Vizcaya

Mirando al mar desde el paseo nuevo tras el atardecer

Décimo Bloganiversario

Lo único que merece la pena es compartir experiencias. Viajes, comidas, cenas, excursiones, paseos, peliculas, series, libros, retos, logros, alegrias, lo que sea, no valen nada si uno no lo comparte con otros a los que les importe. Eso último, por cierto, excluye casi por definición la noción de "compartir" según Facebook & Co. Mi ejemplo favorito son las series. Odio el concepto de serie. A muerte. No puedo con ello. Es una adicción que consume cantidades ingentes de tiempo. Un tiempo que se pierde para siempre. Ver una serie en la soledad de mi cuarto es sumergirme en un mundo y unos personajes que no existen para olvidar las propias desgracias.

Longitud total en horas de varias series conocidas. Suponiendo que leer cada entrada de este blog requiere en media cinco minutos, se tardarían unas 30 horas en leerlo entero!

Excepto si uno ve y comparte la serie con alguien. Entonces una actividad nula que no creaba beneficio de ningún tipo y lo único que hacía era malgastar el tiempo, se convierte en algo que crea el bien que más valioso del mundo: la relación con otras personas. Ahora uno tiene algo que compartir con otra persona, como por ejemplo la trama de la serie. O de la pelicula. O del libro. O el tremendo sabor de un plato en un restaurante. No quiero decir con ello que una pelicula, un libro, o un plato de un restaurante no tengan valor por si mismos. Sin embargo, su valor se multiplica cuando no solo sirven para entretener a una persona sino para unir a dos o más personas.

A menudo me preguntan por qué no suelo ir a restaurantes cuando viajo solo. Pedir una mesa para uno es duro, y ¿que sentido tiene gastar dinero si uno no puede compartirlo?

El objetivo de este blog es compartir. Desde la primera entrada hoy hace diez años, mi esperanza siempre ha sido lograr que algo de lo que escriba le resulte lo suficientemente interesante a alguien para que reaccione. Ya sea en forma de comentario en el blog o, mejor aún, hablando directamente conmigo. Eso solo ocurre de vez en cuando, como es normal. Sin embargo, cada vez que alguien me dice que le ha gustado una entrada, una foto o una idea que he escrito aquí, todo el esfuerzo cobra sentido. Tras 10 años y más de 380 entradas, he llegado a la conclusión que no hay nada por encima de compartir una idea, un libro, una pelicula, una sensación, una opinión... o incluso una serie ;-)

Detalles

Nunca había viajado a América del Sur. Una vez más, un congreso me ha abierto la puerta a conocer un lugar nuevo: en este caso, Brasil. Y al igual que otras veces, una de las cosas que más me han gustado de esta experiencia son los pequeños detalles que son distintos a lo que conozco de otros lugares. Son innumerables. No me da tiempo a describir todos, pero me quedo con uno que me sorprendió mucho. No se si es habitual en todo el continente, solo en Brasil, solo en las ciudades que he visitado, o incluso solo en los dos hoteles en los que he estado. Pero cuando lo vi por segunda vez, decidí que ya era estadísticamente relevante ;-)

El indicador externo. Aunque haya baldosas, no es el baño, es el pasillo del hotel.

En los hoteles que conocía hasta ahora, la manera de indicar que uno no quería ser molestado en la habitación era colgando el habitual cartel de "No molestar" en la puerta. En Brasil era mucho más sofisticado. En ambos hoteles había un indicador electrónico fuera de la habitación con tres opciones: (a) habitación ocupada, (b) no molestar, o (c) limpiar la habitación. El cacharro estaba conectado en el interior con el habitual dispositivo en el que hay que introducir la tarjeta para que se active la luz de la habitación. Al introducir la tarjeta, se activaba automaticamente la opción (a). Además, había un interruptor para elegir (b) o (c). Alucinante :D

El dispostivo interno. Igualmente, esto no es el baño ;-)

Loch Tower Symposium

As the general chair of The First International Loch Tower Symposium (LTS'16), it was my great pleasure welcoming attendees at an exclusive location in the heart of the Palatinate Forest Biosphere Reserve. The symposium gathered high-profile researchers from around the globe, including Malaysia, Iran, Germany, and Spain. I would like to express my deepest gratitude to the co-organizers of this symposium, without whom this successful event would not have been possible. Please join me thanking the barbacue chair, the sig and kitchen chair, and the being-late-chair. I am looking forward to meeting you all next year at LTS'17!

Surprisingly, the venue chosen for LTS'17 was Loch Tower. Who would have thought?

The symposium received a high number of barbacue submissions but only the top three met the high event standards and could be accepted

The Best Sig Award was announced during the symposium banquett

The event included numerous social events such as picking loads of berries in the forest

Breakfast was complimentary for symposium attendees and symposium crashers

The symposium included an excursion to the competition: the Humberg Tower

The symposium offered plenty of opportunities to look into the bright future of research

Inesperado

Nunca deja de sorprenderme todo lo que se puede hacer en un fin de semana bien aprovechado. En un viaje corto a Barcelona, he descubierto tanto Tarragona como el Monasterio de Montserrat. Desconocía ambos por completo, y ahora me pregunto como podía no conocerlos. No asociaba nada a ninguno de los dos lugares, por lo que cada calle, edificio, o punto de vista que he descubierto ha sido una inesperada pero grata sorpresa. Y esto solo han sido dos de una infinidad de lugares de los que ni siquiera soy consciente. Pero eso está bien: si fuera consciente de todo, nunca tendría la genial sensación de descubrir algo inesperado.

El Puente del Diablo es un acueducto cerca de Tarragona

En el horizonte frente a Tarragona esperaban barcos

Aunque no se vea, el anfiteatro está rodeado de vías, carreteras, y casas

Parte de las gradas está construida con piedras, pero la otra está tallada en la roca

Bancos con vistas al mar

Esta carretera pasa practicamente por encima del anfiteatro

El Monasterio de Montserrat está en una montaña a la que sube un tren "cremallera"

Patio de monasterio con vistas al cielo

El monasterio está rodeado por las rocas de la montaña

Aunque parece que el monasterio está en el valle, realmente está muy alto

Las rocas tienen forma de dedos de una mano que sale de las entrañas de la tierra

En lo alto de la montaña termina un cable de acero que marca una vía para escaladores

Rocas en la cima de Sant Jeroni, a 1.236 metros sobre el nivel del mar

Desde la cima se vislumbra la torre de Collserola, a más de 50 km, y el mar al fondo

En total, la ruta de ida y vuelta hasta la cima fueron más de 10 km andando

Ventanilla

Sentarse en ventanilla tiene inconvenientes. A no ser que uno viaje en la lujosa primera clase, para salir al pasillo hay que molestar a los vecinos. Además, en varios modelos de avión, el ordenador del sistema de entretenimiento está debajo del asiento delantero, por lo que queda aún menos espacio para los pies. Pero a pesar de esos y otros inconvenientes, suelo elegir ventanilla. A menudo solo se verán nubes. O el Sol pegará tan fuerte que no quedará más remedio que bajar la persianilla. Pero aunque la probabilidad sea pequeña, la posibilidad de vistas espectaculares hace que una y otra vez me decante por la ventana.

Pongo a continuación algunas fotos que he tenido la suerte de poder tomar desde un avión. Para verlas en grande, solo hay que hacer clic en las imágenes :)

El Golden Gate Bridge en la bahía de San Francisco desde un A380 de British Airways

El distrito financiero de San Francisco frente a Yerba Buena Island y Berkeley

El aeropuerto internacional de San Francisco poco después de despegar a Dallas

Regadíos circulares en pleno desierto de Estados Unidos

El centro de Londres con The Shard, The Walkie Talkie y The Gherkin, entre otros

El cementerio de Brompton poco antes de aterrizar en el aeropuerto de Heathrow

El Rin bajo los rayos de Sol que se filtran a través de las nubes que cubren Alemania

Hasta las nubes pueden merecer la pena: atardecer poco antes de llegar a Madrid

Despegue de un A321 de Finnair en un vuelo de Madrid a Helsinki

La flamante sede del Banco Central Europeo junto al río Meno en Frankfurt

Rascacielos de Frankfurt, también conocidos como "Mainhattan"

Costa de Groenlandia y agua congelada en un vuelo de Europa a Estados Unidos

Una fracción de la infinidad de islas que hay frente a la costa de Finlandia

Helices de un ATR-72 de Norra poco después de aterrizar al atardecer en Helsinki

Pantano, autopista, y puente del ferrocarril en algún lugar de Portugal o España

Poco después de ver las murallas de Ávila desde el suelo, las vi desde el aire

Largas sombras de árboles al amanecer, ya cerca de Madrid tras un vuelo nocturno

No recuerdo como se llaman los arcoiris que rodean la sombra de un avión en las nubes