El 16 de Diciembre volví a Madrid, tras pasar los últimos tres meses en Alemania. Una vez más, el tiempo había pasado rápido y despacio a la vez. Por un lado, el proyecto fin de carrera me ha entretenido mucho, por lo que las semanas han pasado volando. Por otro lado, tenía la sensación de que habían pasado años desde que no veía a las personas que tanto echo de menos en Darmstadt. Ya han pasado 15 meses desde que empecé a estudiar en Alemania, por lo que a veces tengo miedo de que esas personas hayan cambiado tanto en ese tiempo que me resulten extrañas y desconocidas.
Poco después de que llegase, dimos un paseo por las cuatro torres
Sin embargo, de momento eso no ha ocurrido :) Aunque han pasado muchas cosas en esos meses y la situación ha cambiado por completo, me encanta reconocer de nuevo todo lo que tanto admiro de esas personas. Por supuesto, con el paso del tiempo voy conociendo nuevos aspectos suyos, pero no es una revolución, sino una evolución. Las últimas dos semanas han estado marcadas por los reencuentros, los abrazos, las cenas, los paseos, los chocolates... Independientemente de todo lo que rodea la Navidad, ésta época me encanta porque puedo volver a ver a la gente que en los últimos meses han estado a muchos kilómetros.
La foto está hecha desde la base del árbol de Navidad que han puesto en Sol
Al volver a Madrid también me doy cuenta de cosas de las que antes ni siquiera era consciente, como por ejemplo de todo lo que se puede visitar en esta ciudad y sus alrededores. El otro día fui a comer a Segovia para celebrar un aniversario redondo de la boda de mis padres. Aunque había estado hace unos años, casi no me acordaba de nada. El acueducto es realmente impresionante, el alcazar parece un palacio sacado de un cuento y las murallas son espectaculares! Como dice mi madre, no puede ser que haya visitado ciudades tan lejanas como Riga, pero apenas conozca las ciudades cercanas a Madrid.
En total, el tramo con arcos del acueducto tiene una longitud de casi un kilómetro
Apenas quedan unas horas para que termine el año. Al igual que el último 31 de Diciembre, no voy a recapitular los últimos doce meses, ya que lo importante son los próximos doce. Aún así, reconozco que me gusta guardar las memorias de lo que ha pasado. Una gran parte está reflejada en este blog y es accesible a través de los enlaces del archivo o del buscador. Otra parte está guardada en forma de billetes, entradas, tickets, recibos y otros recuerdos. Finalmente, mi calendario contiene anotaciones que funcionan como enlaces al pasado. Sin embargo, todo eso está bien donde está: guardado para la nostalgia del futuro.
Aunque no se si es cierto, tengo la impresión de que este año las Navidades en Darmstadt están siendo menos gélidas que el año pasado. La última vez llegamos hasta -18 ºC, mientras que esta vez no hemos bajado de -7 ºC. Hace poco agregué un widget a mi escritorio en Ubuntu que muestra la temperatura y el tiempo tanto en Madrid como en Frankfurt. Reconozco que a veces las indicaciones son similares: por ejemplo, hubo unos cuantos días durante los que sólo el signo separaba los -7º C de Frankfurt de los +7 ºC de Madrid :D Eso si, no mola ver un sol radiante en Madrid, mientras que aquí el programa ya indica una luna :(
Vista desde mi ventana la semana pasada
Ultimamente se hace de noche hacia las 16:30, por lo que los días parecen muy cortos. Debido a la falta de luz, ni me enteré la tarde que cayó la última nevada un poco más seria. Creo que este año ha nevado menos veces que el anterior, pero el frío se encarga de que la capa blanca que cubre Darmstadt en estas fechas dure bastante tiempo. Cerca de mi residencia hay un colegio, por lo que estos últimos días la parada de tranvía se convierte en escenario de una batalla de bolas de nieve cuando terminan las clases. Siempre me recuerda a los típicos problemas de física de tiro parabólico: por suerte, todavía no me ha dado ninguna bola :D
Como muestra el pie de Dani, había unos cuantos centímetros de nieve
El viernes de la semana pasada fue la celebración de cumpleaños de una amiga francesa que vivía antes en mi residencia y que conocí por casualidad hace algunos meses. Lo celebró en la residencia católica a la que se mudó en Octubre, dejando libre la habitación en la que ahora vive Dani :D A pesar de que apenas conocía a nadie, la verdad es que lo pasé muy bien en la fiesta. Esta amiga mía también está en un coro, por lo que en un determinado momento hicieron una prueba improvisada: fue realmente impresionante! Otra cosa que me llamó mucho la atención fue que el cura de la residencia también se apuntó a la celebración!
No tengo fotos de la celebración, así que más nieve :)
El domingo quedamos con Javier para ir a ver el "Weihnachtsmarkt" de Frankfurt, que es mucho más grande que el de Darmstadt. El "Weihnachtsmarkt" es una especie de mercadillo de navidad muy típico que consiste en un montón de casetas en las que venden principalmente dulces navideños, a parte del imprescindible "Glühwein", que es vino caliente para que la gente no se congele de frío :D Eso si, yo lo sustituí por una taza de chocolante caliente, que también sirvió para descongelar mis dedos. La verdad es que la visita mereció la pena, ya que el mercadillo estaba muy animado y había un ambiente estupendo!
La parte principal del mercadillo está frente al "Römer", el ayuntamiento de Frankfurt
Ayer también hubo celebración navideña en el departamento en el que estoy haciendo el proyecto. A pesar de que no somos muchos, en el departamento se mezclan unas cuantas nacionalidades, por lo que cada uno llevamos un plato típico: gracias a la inestimable ayuda de Dani, pude aportar dos tortillas de patatas :) Al final nos juntamos unas doce personas y estuvimos hablando tranquilamente a la luz de velas navideñas. Una de las cosas que más me gusta del departamento es que cada cierto tiempo hay actividades comunes de este tipo en las que se puede conocer un poco más a la gente :)
Términos más frecuentes en una de las clases de la implementación de mi proyecto
Hoy hemos tenido una comida muy curiosa, ya que hemos aprovechado una llamativa oferta que llegó el otro día a casa por correo. Según el folleto, se trataba de un restaurante que daba de comer hoy por 1 € a cualquier estudiante de master. Lo que no decían es que realmente lo organizaba una empresa que pedía a cambio unos cuantos datos para poder hacer interesantes ofertas de trabajo a los estudiantes. Por suerte, el único dato más personal que pedían era el número de móvil. Teniendo en cuenta que aun queriendo nunca me acuerdo de mi número alemán, existe la remota posibilidad de que me haya confundido al escribirlo ;)
El restaurante estaba al lado del Karo 5 (Foto), la entrada a la TU Darmstadt
Como era de esperar, la bebida no estaba incluida, por lo que la sed se me pasó en seguida. Aún así, pedimos una pequeña botella de agua de 25 cl. La verdad es que la comida estaba muy bien: se podía elegir entre dos platos y ambos eran sustanciosos. Cuando terminamos, pedimos la cuenta, que ascendía a la astronómica cifra de 2,20 €. En ese momento pensé que por 20 céntimos también podríamos haber pedido otra botella de agua, pero ya fuera del restaurante me di cuenta del error al mirar la cuenta: se habían olvidado de cobrarnos la comida y sólo nos habían pedido los 2,20 € que costaba la dichosa botella! :D
Hace algún tiempo, mi tutor del proyecto fin de carrera me propuso invitar a un profesor de una universidad del norte de Alemania que se dedica a investigar el tema en el que se basa mi trabajo de máster. La idea era presentarle el estado actual del trabajo para que nos diera su opinión y para buscar entre los tres nuevas ideas interesantes. Además, nuestro invitado es matemático, por lo que a lo mejor se ofrecía a echarnos una mano con algunas demostraciones que podrían complementar el trabajo que estoy haciendo. Me pareció una oportunidad estupenda, así que mi tutor le invitó para finales de Noviembre.
Ultimamente trabajo mucho con grafos: dentro de poco diré "I see graphed people"
Al final, mi tutor organizo el workshop para el viernes de la semana pasada. Sin embargo, el profesor invitado llegaba ya el jueves por la noche, por lo que mi tutor propuso que fueramos los tres a cenar junto con otros dos estudiantes que están haciendo el doctorado. Fuimos a una cervecería que está al lado de las oficina del departamento: nunca había estado, pero la verdad es que me gustó mucho :) A parte de comida típica, también ofrecían una cata de cervezas unipersonal, que consistía en unas cuantas jarras en miniatura de 0,1 litros con los distintos tipos de cerveza que ofrecían en el local :D
A la vista me parecen todas iguales, pero supongo que habrá diferencias en el sabor
A la mañana siguiente hubo dos presentaciones para todo el que quisiera venir, en las que el invitado y otro profesor de la Universidad de Lancaster presentaron sus últimos trabajos. Después nos quedamos sólo mi tutor, el invitado y yo, e hice una presentación corta de los resultados que había obtenido hasta ese momento. Tras la comida en un sitio de sandwiches, estuvimos comentando como se podrían demostrar los conceptos con las que trabajo en mi proyecto. La verdad es que fue un debate muy interesante: era increible ver como fluían las ideas y se creaban nuevas teorías en cuestión de minutos! :)
Esta última semana me he dedicado a implementar algunas ideas en un simulador
Nuestro invitado se iba en tren por la tarde, pero prometió echarle un vistazo a las demostraciones que habíamos sugerido. Pasadas las doce de la noche del sábado, mi tutor me reenvió un mail suyo en el que ya estaba planteado lo más importante del problema. El domingo al mediodía nos envió la solución completa y practicamente lista para incluirla en una publicación. Me quedé alucinado de lo rápido que había sido! Desde luego, la colaboración mereció la pena: en unas pocas horas, mi proyecto había adquirido un complemento muy valioso :) Eso si, evidentemente sólo puedo incluirlo como una referencia externa :D
La semana pasada, mis padres fueron a Kaiserslautern. Para llegar ahí, volaban a Frankfurt y luego cogían un tren desde el aeropuerto. Habían sacado billetes para los tres, así que quedamos en el aeropuerto para coger el tren desde ahí. So weit, so gut. Los problemas empezaron cuando el avión salió con dos horas de retraso de Madrid. Por suerte, mis padres habían dejado un amplio margen entre avión y tren por si acaso pasaba algo así. Aún así, el tiempo que quedaba para el transbordo era bastante escaso: el avión aterrizaba a las 19:55 en la Terminal 2 de Frankfurt y el tren salia de la estación del aeropuerto a las 20:32. Ajustado, pero factible.
La estación de trenes del aeropuerto de Frankfurt está en la Terminal 1
Para no tener que esperar a la maleta, mis padres sólo llevaban equipaje de mano. En principio iba a esperarles en la estación, pero llegué al aeropuerto a las 19:45, así que decidí esperarles en la puerta de salida de su vuelo. Miré las pantallas y fui a donde se suponía que llegaban. A las 20:05 me llegó un mensaje de mi madre diciendo que ya estaban saliendo del avión, por lo que contesté que les esperaba en la puerta de salida y que si llegaban antes de las 20:15, nos daba tiempo a ir de la Terminal 2 a la Terminal 1, cruzar el edificio de un extremo al otro, bajar a la estación del aeropuerto y llegar a tiempo para coger el tren.
Esperé. A las 20:10 comprobé otra vez si no me había confundido de puerta. Era la correcta. Llegaron las 20:11. Las 20:12. A las 20:13 pensé que si llegaban antes de las 20:20 y corríamos, todavía daría tiempo. Las 20:14. En las pantallas decían que ya se estaban entregando las maletas del vuelo. A las 20:15 empecé a estar algo nervioso. 20:16. 20:17. Sólo quedaban unos minutos y ahí no salía nadie. 20:18. No hacía más que mirar el reloj. 20:19 y nada. Finalmente, las 20:20. Ya era imposible llegar al tren, asi que me hice a la idea de que habría que alquilar un coche.
En 2009 el aeropuerto tuvo un movimiento de 463.111 vuelos
A las 20:23 sonó mi móvil. "Estamos en la estación de tren, ¿donde estás?". No me lo podía creer: ¡ahí no había salido nadie! Más tarde, me enteré de que no habían salido ahí porque los del control de pasaportes habían cerrado la salida a las 20:00 en punto, ya que terminaba su horario de trabajo. Por ello, mis padres corrieron para buscar otra salida y al final se colaron por una que decía algo de "Crew only" :D Es decir, habían llegado a la estación sin pasar por donde yo les estaba esperando, cambiando de terminal y bajando hasta el sotano en el que está la estación de trenes regionales del aeropuerto de Frankfurt.
El aeropuerto tiene tres pistas de 4000 metros y una cuarta en construcción
Corrí. Corrí mucho. Creo que nunca había corrido tanto hasta entonces. Cargado con una bolsa de viaje y el portatil, subí de tres en tres las escaleras mecánicas que llevan al tren automático que une ambas terminales. Por supuesto, se me escapo por unos segundos. 20:25. Por suerte, pasan cada dos minutos, asi que poco después estaba a bordo del SkyLine. A las 20:28 sonó de nuevo el móvil: "¿Pero estás ya en la terminal 1?". El tren ya se estaba acercando al edificio. "Esto... ¡casi!". En cuanto se abrieron las puertas, baje las escaleras mecánicas volando y corrí como alma que lleva el diablo por toda la terminal 1.
La frecuencia del tren automático que une ambas terminales es de 90 - 150 segundos
No pude ver la hora cuando llegué a la estación, pero en las escaleras que llevan al anden me encontré de frente con toda la gente que salía del tren que tenía que coger. Hice un último esfuerzo y tropecé escaleras abajo el último tramo que quedaba. Ahí estaba el andén. Y el tren, con las puertas abiertas. Y mis padres. 20:32. Justo a tiempo. Subimos, se cerraron las puertas y final feliz. Hasta que no llegamos a la estación principal de Frankfurt, no recuperé el aliento. Como no podía ser de otra manera, el siguiente tren que teníamos que coger llegó con un retraso de veinte minutos :D
Por supuesto, el final feliz no evitó las agujetas durante el resto de la semana. Al menos, la carrera fue ejercicio aplicado y me sirvió para aprender que en el aeropuerto de Frankfurt es posible cambiar de terminal en menos de nueve minutos :D A pesar del razonamiento de Dani que reflejé hace poco en Twitter, a lo mejor es cierto que debería hacer algo de deporte. Por ello, me estoy planteando retomar los buenos propositos acerca de los que escribía hace mucho tiempo. Eso si, teniendo en cuenta que ya estamos a mediados de Noviembre, no se si merece la pena: a este paso, creo que ya lo dejo para proposito de año nuevo ;)
Esta entrada es muy larga, ya que describe un viaje de seis días: son más de 3400 palabras, asi que a lo mejor es conveniente leerla con calma o dividirla en varias partes
A principios de Agosto me propusieron hacer un viaje en Octubre por el norte de Europa, ya que para esas fechas había buenas ofertas: el plan era visitar Riga, Estocolmo y Copenhague a lo largo de una semana. No dudé en apuntarme, ya que hasta entonces nunca había tenido la oportunidad de visitar esa parte de Europa. Además, la organización del viaje sonaba genial, ya que viajaríamos por tierra, mar y aire, utilizando todo tipo de medios de transporte para recorrer más de 3500 km. El 20 de Octubre comenzamos un viaje estupendo, en el cual he conocido lugares y ciudades increibles.
El primer destino era Riga, capital de Letonia. Es la ciudad menos turística de las tres que ibamos a visitar, por lo que podría surgir la duda de cual fue la razón que nos impulsó a incluirla en nuestro recorrido. Sin duda alguna, tuvo cierto peso el hecho de que Ryanair vuele a esa ciudad por módicos 19 € desde el aeropuerto de Frankfurt-Hahn :D El vuelo salía a las 07:20 de la mañana, lo que no hubiera sido un inconveniente si no fuera porque el aeropuerto está perdido en medio de la nada, a 120 km de Darmstadt. Por la noche apenas hay autobuses que lleven ahí, por lo que parecía que tendríamos que pasar la noche en el aeropuerto.
Desayunando en el aeropuerto de Frankfurt-Hahn a las 06:45 de la mañana
Por suerte, al final encontramos una solución mucho más cómoda, que consistió en alquilar un coche por un día. Salimos a las 04:30 en punto de la madrugada y, tras cruzar un Darmstadt desierto y solitario, empezamos el viaje. A las 06:00 en punto llegamos al aeropuerto: era la segunda vez que volaba con Ryanair, pero esta vez no hubo tanta suerte como la primera, ya que insistieron en pesar el equipaje de mano. Me pasaba por un kilo, así que simplemente saqué de la maleta dos jerseys y me los puse uno encima de otro. Lo que todavía no intuía entonces es que por el frío iba a hacer todo el viaje con dos jerseys :D
El vuelo salió puntual e incluso llegó con veinte minutos de adelanto a Riga
Tras un vuelo de unas dos horas y un salto en el tiempo debido al cambio de franja horaria, llegamos a Riga. Lo primero que hicimos fue cambiar dinero, ya que en Letonia no hay Euro, al igual que en los otros dos paises que ibamos a visitar. La divisa local es el lats letón, que vale un poco más que el euro, por lo que al final uno siempre gasta más de lo que cree. Sin duda alguna, Riga fue la ciudad más barata de las tres que visitamos. Al buscar albergues, encontré uno por poco más de 4 €/noche, pero al final decidimos tirar la casa por la ventana e ir al caro, que costaba la astronómica cifra de 8 €/noche.
El albergue se llamaba "Tiger Hostel", lo que se reflejaba claramente en las sábanas
Siguiendo la mentalidad lujosa, fuimos al albergue en taxi en vez de autobús. El hostal estaba bastante bien: lo más sorprendente fue que, aparte de WiFi, cada habitación tenía un ordenador con Internet. En seguida salimos a dar una vuelta por la ciudad, que resultó ser realmente interesante: el centro de la ciudad está lleno de iglesias y edificios históricos que se remontan al Siglo XIII. En la plaza central se encuentra el Museo de la Ocupación, cuyo aspecto cúbico y masivo, envuelto en el frío gélido que hacía aquel día, parecía transmitir los horrores de la ocupación del pais por alemanes y rusos desde 1940 hasta 1991.
Plaza central de Riga: lo que no sale en la foto es el frío que hacía
Las calles empedradas del centro histórico de Riga estaban casi desiertas, pero luego llegamos a zonas más animadas. El centro está delimitado por un canal, a cuyas orillas hay un parque muy bonito que ahora en Otoño estaba inundado de tonos amarillos. Un detalle que me llamó la atención al andar por las calles de Riga fue que en algunos pasos de cebra, los semáforos para peatones eran iguales que los de los coches: es decir, en vez de ser un simbolo de peatón, eran tres discos de colores rojo, verde y amarillo. Desconcertaba bastante, ya que parecía que andabamos por la calzada en vez de por las aceras :D
El canal y el parque forman una especie de cinturón verde alrededor del centro
Al día siguiente visitamos un mercado impresionante, que se encuentra en unas naves que originalmente eran hangares para zepelines. Había una infinidad de puestos, en los que vendían de todo: desde comida hasta souvenirs, pasando por sofás y bicis. Costaba andar por los pasillos, ya que había muchísima gente. Después de comer nos dirigimos hacia el puerto de Riga, ya que a las 17:30 salía nuestro barco hacia Estocolmo. Por si acaso, llegamos con bastante tiempo a la terminal de pasajeros e hicimos el check-in. Todo parecía ir bien, hasta que de pronto Gonzalo y Ruth se preocuparon por los 8 lats que nos sobraban.
Las puertas correderas de la nave habían sido sustituidas por grandes ventanales
Decidieron aprovechar el tiempo antes de que saliera el barco para ir a buscar un supermercado y comprar algo de cena con los 8 lats. Todavía quedaba una hora para que saliera el barco cuando se fueron. Pasó el tiempo, y ya sólo quedaban treinta minutos. Luego veinte. Después quince. Eramos los únicos que todavía no habían embarcado, asi que les llamamos para saber donde estaban. Tras oir por teléfono el nada tranquilizante "¡Pip!" que hace una caja registradora al pasar un artículo, les sugerimos que se dieran prisa. Según contaron, corrieron como nunca: por suerte, llegaron a tiempo. Sin compra y con 8 lats :D
El barco que cogimos fue construido en 1986 y renovado en 1992
Embarcamos en el MS Silja Festival, un ferry-crucero enorme con capacidad para 1886 pasajeros y 300 coches. La travesía a Estocolmo dura más de quince horas, por lo que pasamos la noche en el barco. Como habíamos cogido la oferta más barata, nuestros camarotes estaban en el piso más bajo de los nueve que tiene el barco, probablemente debajo de la línea de flotación. Lo más curioso es que los camarotes tenían cortinas que tapaban una ventana falsa, supongo que para reducir la sensación de claustrofobia. Eso sí, las habitaciones estaban bastante bien, ya que cada una tenía su propio baño con ducha incluida: ¡todo un lujo!
La puerta de los camarotes se abría con un código de barras impreso en el billete
En nuestra planta había un cine y una sauna. Por encima estaban los coches y, en los siguientes pisos, los camarotes de más categoria. En las últimas plantas había de todo: varios restaurantes, un supermercado, una tienda de regalos, un casino, salas de reunión, un escenario para conciertos, una discoteca... El barco zarpó puntual y aprovechamos las últimas horas de luz para ver el paisaje desde la cubierta. Antes de llegar al Golfo de Riga, recorrimos el río que une la ciudad con el Mar Báltico, pero ya antes de llegar a la desembocadura apenas quedaba luz. Poco a poco, nos acostumbramos al vaivén del barco.
A los lados del río se veían innumerables gruas cargando barcos
Como era de esperar, los restaurantes del barco no eran baratos, por lo que el intento fallido del supermercado en Riga se volvió cada vez más traumático: al final, nos decantamos por una cena minimalista en el bar. Por la noche subimos al "Panorama Bar", que incluye tanto la discoteca como unos grandes ventanales al mar. Era una imagen increible. La luna iluminaba la infinita extensión del mar, mientras el barco se abría paso por las gélidas aguas del Mar Báltico. De fondo, los focos multicolor de la discoteca se reflejeban en los ventanales y la música era incapaz de competir con las inmensas masas de agua que nos rodeaban.
A pesar de que el grupo que tocaba estaba muy bien, apenas había espectadores
Encontré una zona con WiFi gratis que funcionaba incluso cuando el barco estaba en el mar, fuera del alcance de cualquier red de telefonía móvil. A juzgar por el impresionante retardo que tenía la conexión, parecía un acceso por satélite. Tras actualizar Twitter y dormir unas cuantas horas, llegamos a Estocolmo a las 08:30 de la mañana. Al subir a la cubierta para ver como el barco llegaba al puerto, me llevé una gran sorpresa: ¡todo estaba nevado y envuelto en niebla! Al otro lado del puerto había otro ferry enorme que parecía un barco fantasma, ya que la niebla apenas dejaba distinguir su contorno.
El tiempo era ideal para tomar el sol en la cubierta del barco
Nada más llegar a Estocolmo, quedamos con Luciano, que nos guió al albergue y nos enseñó un restaurante barato para comer. El menú del día era estupendo, ya que incluía buffet de ensaladas, jarra de agua estilo Teleco y café / té casi ilimitado. Por desgracia, fue una de las pocas cosas baratas de Estocolmo :D Por supuesto, en Suecia tampoco hay euro, sino coronas: para no sentir tanto lo que nos estaban cobrando, esta vez optamos por el dinero de plástico. Por la tarde visitamos el centro histórico de Estocolmo, que cubre una de las catorce islas que forman la ciudad y por el que discurren estrechas callejuelas.
La jarra de agua es inconfundible: es el mismo modelo que las de la cafetería de Teleco
Estocolmo también es conocida como la "Venecia del Norte", ya que el agua está presente por todas partes: es realmente una ciudad muy bonita. Casas, calles, puentes y barcos se mezclan y dan lugar a un paisaje espectacular. Por la noche cenamos en el albergue, ya que tenían cocina y además ofrecían pasta gratis para todo el mundo! La verdad es que el albergue era bastante curioso, ya que estaba distribuido por varias casas vecinas del casco antiguo, que habían sido conectadas entre si mediante un sistema laberíntico de escaleras y pasillos enrevesados: tras cada esquina, se abría un mundo nuevo :D
Las catorce islas de Estocolmo están conectadas entre sí mediante 57 puentes
Como era de esperar, las cocinas estaban llenísimas de gente comiendo pasta, pero por suerte al día siguiente encontramos un salón señorial en una parte remota del laberinto, en donde pudimos desayunar y cenar agusto. Por la tarde, Luciano nos comentó algunos sitios asequibles a donde ir después de cenar. De pronto, se quedó pensativo y añadió: "Y claro, también está el Ice Bar, aunque es muy caro". Se refería al Absolut Ice Bar Stockholm, un bar en el que casi todo es de hielo. Las unicas excepciones son el suelo y el techo: paredes, mesas, sillas, barras, esculpturas e incluso los vasos son de agua congelada.
Camino desde nuestra habitación hasta la cocina: escaleras, códigos, puertas...
Al principio no estabamos seguros si ir, ya que la entrada sin reserva son unos 19 €. Aunque al principio dudamos, al final decidimos ir. Además, luego resultó que con bebida no alcohólica "sólo" eran 14 €, asi que incluso nos pareció barato :D Al llegar, nos dieron a cada uno una especie de capa gorda contra el frío con guantes y capucha incluidos, ya que el interior del bar está a -5 ºC. Tras pasar por una puerta hermética, entramos en una especie de congelador enorme que contiene el bar. Sin duda alguna, mereció la pena: la sensación de sentarse en un banco de hielo y apoyar el vaso de hielo sobre la mesa de hielo mola mucho!
Aparte de la bebida, echaban un líquido al vaso, que podría ser anticongelante
Aunque no lo probé, es interesante estar en un bar en el que te puedes beber tanto el contenido del vaso como el propio vaso. También hicimos la prueba de mantener el vaso un rato contra la pared de hielo: tal y como era de esperar, el vaso se quedó pegado a la pared :D Sólo estuvimos una hora, ya que después de un rato se empezaba a notar el frío, pero la experiencia estuvo muy bien. Ahora ya se como se sienten las verduras congeladas! Lo siguiente sería pasar una noche en el hotel de hielo, que también está en Suecia, pero no se si podría aguantar tanto tiempo a -5 ºC.
El Ice Bar se rehace cada cierto tiempo con un tema nuevo: el actual se llama "aquatic"
Al día siguiente visitamos el Museo Vasa, que nos recomendó Luciano y que es realmente impresionante. Se trata de un edificio enorme en el que exponen un barco de guerra original del Siglo XVII que se hundió en su viaje inaugural poco después de salir de Estocolmo. El pecio fue reflotado casi intacto en 1961, por lo que pudo ser restaurado por completo. Ahora se expone en este museo, que muestra todo lo que se encontró en el barco, desde monedas hasta cacerolas, pasando por los esqueletos de los que no pudieron salvarse. Ver el barco y ser consciente de que ha estado siglos en el fondo del mar es sobrecogedor.
Como era de esperar, el barco sólo se puede ver por fuera
Después fuimos a ver Skansen, un parque enorme que a la vez es museo y zoo. Fue fundado en 1891 para mostrar el modo de vida sueco en los últimos siglos, ya que el pais estaba cambiando mucho debido a la industrialización. Cubre un area de 75 acres y contiene un montón de construcciones originales suecas, que fueron trasladadas al museo desde distintas partes de Suecia: granjas, iglesias, escuelas rurales... Lo más llamativo fue que en algunos de los edificios había gente vestida de época, que actuaban como si realmente vivieran ahí y contaban la historia del edificio. Además, hay un zoo con los animales tipicos de Suecia.
En una granja nos encontramos de pronto con esta mujer que tejía
Al anochecer, Romain y yo aprovechamos para visitar el Metro de Estocolmo, ya que tiene algunas estaciones muy llamativas en la que la roca se ha dejado a la vista tras la excavación. Cada estación tiene una temática distinta, que define su decorado: por ejemplo, la primera que vimos imitaba ruinas romanas, mientras que en otra se exponían obras de arte criticando la contaminación del mar. Al día siguiente continuamos el viaje hacia Copenhaguen, pero esta vez en el tren de alta velocidad sueco, llamado X2000. Realmente no son tan rápidos, ya que "sólo" van a 200 km/h, pero a cambio son muy cómodos :D
Estación del Metro de Estocolmo: ¿cual será la relación entre las ruinas y la farola?
La parte más emocionante del viaje en tren llegó a pocos kilómetros del destino, cuando cruzamos el puente de Oresund, que une Suecia con Dinamarca. Se trata del puente atirantado más largo de Europa: tiene una longitud total de 7,8 km, que incluyen un tramo de puente y otro de túnel. Tiene dos niveles para permitir tanto el paso de trenes como de coches y está a una altura de 60 metros sobre el mar. El túnel está en la parte danesa, ya que el aeropuerto de Copenhague está muy cerca y un puente hubiera sido peligroso. Para hacer la conexión entre el túnel y el puente, la solución es evidente: una isla completamente artificial :D
Vista del puente de Oresund desde Copenhague
El hostal de Copenhague también fue una experiencia, ya que era un contraste en si mismo. Realmente era un hotel, pero la planta sotano funcionaba como un albergue. El contraste se debía a que, por un lado, nuestra habitación para seis personas era mínima y tenía el espacio justo para dos literas triples a las que se subía con una escalera de mano. Por otro lado, el desayuno era un buffet de lujo y disponíamos de un salón enorme con billar casi para nosotros solos. La verdad es que cada albergue es un mundo: en este caso, no era tan laberíntico como el de Estocolmo, pero los sotanos del hotel eran bastante enrevesados.
Estaba prohibido jugar al billar después de las 23:00 para no hacer ruido
Aquella tarde sólo nos dio tiempo a dar un paseo corto antes de que se hicera de noche, pero vimos Nyhavn, un pequeño pero famoso puerto en el centro de la ciudad. Se trata de una especie de canal bordeado de coloridos edificios cuyos dueños aparcan sus barcos justo delante de casa. Los bajos de las casas están llenos de restaurantes y terrazas de precios prohibitivos. Por cierto, no me he confundido al hablar de terrazas: a pesar del frío gélido, la gente cenaba al aire libre gracias a calentadores. Nosotros acabamos en un restaurante muy curioso, que estaba en una plaza centrica y estaba decorado como un vagón de tranvía!
La foto esta hecha desde un puente levadizo que al día siguiente vimos abrirse
Gracias a una amiga de Pablo y Ruth que está estudiando en Copenhaguen, al día siguiente nos dio tiempo a ver un montón de cosas, ya que nos explicó que era lo más importante. Por ejemplo, subimos a un observatorio astronómico que está en la torre de una iglesia y desde el cual se tiene una vista estupenda de la ciudad. También vimos el Kastellet, una fortificación enorme que parece sacada de un FPS multijugador. Al lado está "The Little Mermaid", una estatua de una sirenita bastante reciente, pero que se ha convertido en una atracción turística. Bueno, realmente no estaba, ya que se la han llevado a la Expo de Shangai.
El Kastellet está rodeado por un canal de agua en forma de estrella
La verdad es que Copenhaguen es una ciudad preciosa: casas coloridas, iglesias impresionantes, parques enormes... Recorrimos el borde del canal que la cruza, conectándola directamente con el Mar Báltico, y a cuyas orillas se encuentra la ópera y la reciente ampliación de la biblioteca nacional, también conocida como "El Diamante Negro". Fue justo delante de ese edificio donde mi pierna adquirió unos cuantos rasguños: queriendo hacer una foto mientras andaba, tropecé con un enorme tiesto de metal, lo que tuvo como consecuencia que el tiesto, la camara y yo acabaramos por los suelos. Fue una pena que nadie lo grabara :D
La tormenta se acercaba mientras yo tropezaba con uno de los tiestos de la derecha
Terminamos la tarde visitando La Ciudad Libre de Cristiania. No tenía ni idea de su existencia hasta llegar a Copenhague, pero la visita mereció la pena. Se trata de una antigua base militar abandonada que fue cedida a los vecinos bajo unas condiciones especiales, dando lugar a un barrio autónomo auto-proclamado. Se rige bajo una ley propia declarada en 1989 que concede muchas libertades a sus 850 residentes. Lo más llamativo es que se toleran las drogas blandas, por lo que en la plaza central hay una gran variedad de puestos en los que se pueden adquirir, rodeados de un mar de señales que prohiben hacer fotos.
Entrada a Christiania: en el reverso del cartel pone "You are now entering the EU"
Según la Wikipedia, la estructura organizativa de Christiania se corresponde a la de una comunidad anarquista y está definida como micronación. Andar por sus calles recuerda hasta cierto punto a juegos del estilo de Stalker o Fallout: los edificios están cubiertos de pintadas artísticas y la gente se congrega en torno a viejos bidones en los que una hoguera calienta el ambiente. Sin embargo, pocos metros más adelante empieza un lago en torno al cual hay algunas casas en las que viven familias que pasean a sus hijos en pony por los caminos que forman el barrio. La verdad es que me gustó mucho conocer Christiania.
Christiania se define como una zona libre
A la mañana siguiente volvimos a Darmstadt en tren: habíamos encontrado una oferta estupenda, con la que el trayecto desde Copenhagen a Frankfurt en ICE nos costaba 39 €, haciendo un sólo cambio en Hamburgo. Mirando un mapa de Europa, uno se puede preguntar como es posible que haya tren desde la capital danesa a Alemania, cuando la línea recta pasa por el mar. La respuesta es muy sencilla: el ICE llega hasta la costa, se sube en un ferry y continua el viaje en el otro lado :D Sin embargo, en el andén de la estación de Copenhagen no había ningún ICE, sino unicamente un tren regional.
Excepto este tipo de carteles, el letón, el sueco y el danés resultan incomprensibles
A pocos minutos de la salida, un revisor se acercó a los pasajeros extrañados que aun esperabamos ver entrar un aerodinámico ICE en la estación, e insistió en que subieramos al tren regional mientras gritaba "Hamburg! Hamburg!". Con cierta desconfianza subimos al tren, que no nos llevó a Hamburgo, pero que por suerte nos dejó en el puerto del ferry que cruza a Alemania. Según lo que me contaron al día siguiente, parece ser que se había averiado el sistema que permite al ICE entrar en el barco, por lo que no había podido llegar hasta Copenhagen. Efectivamente, al otro lado nos esperaba un flamante ICE :)
Los trenes ICE que suben a los barcos son diesel, ya que no hay catenaria
Esa conexión por mar entre ambos paises es conocida como Vogelfluglinie y se inauguró en 1963. El barco tarda 45 minutos en recorrer los 18 km que separan Alemania de Dinamarca, durante los cuales se tienen vistas estupendas desde la cubierta. Por ejemplo, se puede ver un parque eólico marino enorme que se extiende ante la costa de Dinamarca: es impresionante ver los aerogeneradores gigantes en la linea del horizonte, rodeados unicamente por mar. Durante la travesía nos cruzamos con otros ferrys idénticos, ya que en total hay cuatro barcos cubriendo el trayecto cada media hora.
Los aerogeneradores son mucho más eficientes en mar que en tierra
Unas horas más tarde llegamos a Hamburgo, donde tuvimos el tiempo justo para hacer honor al nombre de la ciudad y comer una hamburguesa antes de que saliera el siguiente ICE que nos llevaría hasta Frankfurt, a donde llegamos con unos pocos minutos de retraso. Por ello, perdimos la conexión a Darmstadt, asi que hablamos con el revisor de un InterCity para el que no teníamos billete. "Vaya por Dios, ¿que el ICE ha llegado con retraso? ¡Que vergüenza, como es posible que pase eso!" contestó con mucha ironía a nuestra pregunta de si nos dejaba subir al tren. "¿Sólo a Darmstadt? ¡Pues claro, subid!".
Nunca había recorrido tantos kilómetros por mar como en este viaje
Pocos minutos más tarde llegamos a Darmstadt, donde terminó el viaje. Fueron seis días estupendos con un montón de experiencias emocionantes, que he intentado contar en esta entrada para compartirlas con quien quiera leerlas. En la galería hay muchas más fotos: he reducido la resolución para que no ocupen demasiado espacio en el servidor, pero tienen calidad suficiente por si alguien quiere verlas. Después de terminar un viaje así, me pregunto a qué estoy esperando para empezar el siguiente, ya que aún me quedan una infinidad de sitios por conocer y descubrir: es sobrecogedor pensar en lo grande que es el mundo :)
El domingo de la semana pasada fui a ver "La red social" en Frankfurt. Aunque la historia no se corresponda del todo con la realidad, la verdad es que la pelicula de Facebook me pareció entretenida. No me enteré de todos los detalles, ya que era en versión original sin subtitulos, pero me gustó que de fondo también se vieran algunos detalles técnicos. Por ejemplo, al principio de la pelicula, Mark "Montaña de azúcar" programa la primera versión de Facebook en PHP, y en la pantalla de su ordenador se puede leer efectivamente código en ese lenguaje. También se le ve descargar cientos de archivos automaticamente gracias a los índices de Apache.
Incluyendo "La red social", por ahora este año sólo he ido tres veces al cine
En la pelicula también hay una escena en una clase de Sistemas Operativos, en la que el profesor está explicando gestión de memoria. Según lo que recuerdo de la asignatura Arquitectura de los Ordenadores, tanto lo que dice el profesor como lo que aparece en la transparencia parece correcto. Me alegro de que en la pelicula hayan tenido en cuenta esos detalles, ya que en el cine uno está acostumbrado a que "hackear" la CIA consiste en acceder al portal web 2.0 expresamente diseñado para ello, incluida la barra de progreso del "hackeo" y las necesarias letras verdes sobre fondo negro.
Aún así, la pelicula no consiguió mejorar mi opinión acerca de Facebook. Es cierto que estoy registrado y que lo utilizo hasta cierto punto, pero la filosofía de la página es bastante opuesta a mi manera de ver las cosas. El enfoque de las redes sociales no me suele gustar, aunque reconozco que algunas funciones que tienen están muy bien. Por ejemplo, el enfoque de Twitter me parece mucho más acertado, ya que se centra en el microblogging. En algún momento me gustaría escribir una entrada más extensa acerca del tema, pero por ahora nunca he tenido el tiempo necesario para ello.
En el mapa de comunidades virtuales de XKCD, se ve que Facebook es la más grande
A la vuelta del cine, cogí la línea S3 en la estación de Hauptwache para volver de Frankfurt a Darmstadt. Al igual que hace unos meses, el viaje en esta línea fue interesante. Por ejemplo, durante unas cuantas estaciones se sentó al lado mío un padre con su hijo, que era bastante pequeño pero no paraba de hablar. Entre otras cosas, le contó a su padre con todo detalle como pensaba coger a "toda esta gente" y ponerla en las vías para ver como pasaban por encima los trenes. Después tenía pensado untarnos a todos con mostaza para cuando pasara el siguiente. El niño era todo un angelito xD
A lo largo de esta semana han ocurrido varias cosas curiosas. Por ejemplo, hace algunos días, el departamento en el que estoy haciendo el proyecto me regaló un libro de Security Engineering, con dedicatoria del catedrático incluida. Todavía no he empezado a leerlo, pero parece muy interesante :) El jueves probé un juego de mesa que no conocía llamado "Aventureros al tren" y que consiste en construir lineas de tren por Europa para alcanzar objetivos. Aparte de que de por si me gusten los trenes, el juego también me pareció muy entretenido. Eso si, como no podía ser de otra manera, al final Dani nos ganó a todos :D
El 29 de Septiembre se cumplió un año desde que llegué a Darmstadt, coincidiendo casi con el aniversario del blog. Estos primeros días de Octubre me recuerdan al comienzo en Alemania, sobre todo porque Dani está participando ahora en las mismas actividades de la oficina internacional que yo hace un año. A pesar de que la situación es parecida, a la vez es muy distinta. Sin duda alguna, eso se debe en parte a que ahora tengo a otras personas a mi alrededor: por ejemplo, todos mis compañeros de piso han cambiado. Supongo que en parte eso marca el final de una etapa, pero también el comienzo de una nueva.
Después de un año, las paredes de mi habitación ya no están tan vacías
En ese sentido, un cambio importante es que ahora está aquí un gran amigo mío, que no ha venido de visita, sino a quedarse. Llegó la semana pasada, por lo que también estuvimos viendo Darmstadt, y la verdad es que debo reconocer que me soprendió mucho: la ciudad es bastante más bonita de lo que recordaba. De pronto me di cuenta de que había sitios estupendos, que no había vuelta a visitar desde hacía más de un año, como por ejemplo el Herrngarten. Sin embargo, la llegada de Dani no sólo me ha servido para redescubrir en parte la ciudad, sino también para mejorar notablemente comidas y cenas :D
Entre tanto, también me entretengo con el proyecto fin de carrera y con la beca de colaboración que ya tenía el semestre anterior. El proyecto consiste en buscar posibles ataques para un tipo concreto de enrutado en redes móviles Ad Hoc. De momento, me dedico a leer artículos de investigación para entender los detalles del protocolo. En cuanto a la beca de colaboración, tengo que diseñar un robot para el mantenimiento de redes. Para ello, hemos encargado una plataforma robótica que se puede controlar desde un netbook cualquiera: la empresa parece constar de una única persona que monta el robot a mano!
Esta también es una aplicación interesante para el robot :D
"Y cuando me pregunten '¿Que tal en Alemania?', ¿que diré?". Poco antes de volver a Madrid en Septiembre, me hice varias veces esa pregunta. No quería mentir, pero en aquel momento la verdad no era bonita. Viendo la situación con algo más de distancia, supongo que tampoco era tan horrible. Como ya decía en una entrada anterior, en medio del vórtice se pierde la perspectiva. Aún así, el balance de los últimos doce meses no es tan positivo como soñaba al principio. Hace poco este blog cumplió cuatro años, por lo que escribo de nuevo un post que intenta recoger lo que ha pasado en los últimos 365 días.
Haciendo un mapa mental de todo lo que me gustaría reflejar en esta entrada, la palabra central de la que derivan todos los aspectos es "Amigos". A pesar de que este año he estado muy lejos de la mayoría, han sido más importantes que nunca. Son personas que siempre me han ayudado y confío en ellas ciegamente: siempre estaré en deuda con ellas por todo lo que han hecho por mí, también en este año en el que por desgracia apenas he podido verlas. En cierta manera, siempre han estado cerca, ya sea gracias a un mail, una carta, una postal, una llamada, una pulsera o un llavero :)
Las postales me han hecho muchísima ilusión :)
Reconozco que en los últimos meses casi sólo he estado localizable por mail, ya sea electrónico o analógico. He recibido mails preciosos, que me han dado los ánimos necesarios para no darme por vencido. Releyéndolos, se me saltan las lagrimas de emoción. Algunas cosas que han sido importantes este año han pasado a cientos de kilómetros de Darmstadt, por lo que los mails han sido mi única información. He llegado a leerlos descubriendo línea a línea por miedo a lo que podría poner en la siguiente frase. No quería leer demasiado rápido, sino entender la situación con las palabras elegidas por el remitente.
Sin duda alguna, las emociones han sido importantes. En cierto momento, dije que tenía un problema sentimental, refiriéndome al sentido literal. Un problema sentimental es un problema con los sentimientos y sentimientos hay muchos: la tristeza, la felicidad, el odio, la amistad... A lo largo del año me he enfrentado a emociones adversas, que he intentado controlar, dominar y destruir, con más o menos éxito. También he aumentado mi capacidad para distinguir sentimientos reales de los que se generan casi inconscientemente por la propia voluntad, aprendiendo a temer el poder de los reales.
Hay muchos tipos de sentimientos
Cuando me fui de Madrid, tenía fe en que podría adaptarme a la nueva situación en Darmstadt. Los dos años anteriores habían sido maravillosos y pensé que a lo mejor ahora era capaz de continuar por mi propio pie. Sin embargo, la fé siempre tiene algo de naïve, y al final volví a tropezar con las mismas piedras de siempre. Supongo que uno de mis mayores problemas es no hacer lo que realmente quiero hacer. Por ello, dejo que mi imaginación cree un mundo en el que eso no pasa y que puedo modelar a mi voluntad. Cuando de pronto aparece un detalle en el que la realidad no encaja con ese mundo, se forma un vórtice.
La canción es de Ayreon, un grupo del que ya escribí hace algún tiempo
El vórtice pone en evidencia la ficción del mundo imaginado: mis miedos vuelven de golpe y durante un momento parecen mucho peor de lo que son. Tras cierto tiempo, la racionalidad los relativiza y poco después mi imaginación los vuelve a ocultar. Sin embargo, mi subconsciente me los recuerda en sueños. En una de las pesadillas que más veces he tenido a lo largo del curso, pierdo a mis mejores amigos: el sueño no me dice el motivo, pero me transmite la sensación de que es culpa mía y que se debe a mis errores. No suelo acordarme de lo que sueño, pero cuando soy consciente de ello, su interpretación casi siempre es evidente.
Sácame de aquí, no me dejes solo.
Las últimas semanas de exámenes en Darmstadt fueron las más agobiantes, ya que pasaba todo el día estudiando en casa. Fue entonces cuando desarrollé una serie de conceptos que no me atrevo a describir porque aún tengo la esperanza de que no sean ciertos. Por suerte, la esperanza es algo dificil de perder, y si en esa última época se me escapó una pequeña parte, la recuperé y aumenté con creces en estas últimas semanas en las que he estado en Paris y Madrid :) Por ello empiezo esta nueva época en Darmstadt con nuevos ánimos: lo bueno del futuro es que es totalmente impredecible.
La esperanza ilumina en la oscuridad
Debido a esa incertidumbre, vuelvo a escribir lo que ya decía el año pasado y el anterior: si entonces hubiera sabido lo que iba a ocurrir, me hubiera costado creerlo. Aunque puede que los últimos doce meses no hayan sido perfectos del todo, tampoco es tan trágico: lo importante son los próximos doce. Reconozco que esta entrada es bastante abstracta, pero creo que es mejor describir los conceptos que los casos concretos. Podría poner nombres, apellidos, fecha, hora y lugar a cada situación, pero no creo que aportara nada. Además, así quedan más posibilidades para la libre interpretación de los últimos 365 días :D
La canción da mucha fuerza: gracias, UltraOrange! :)
El tren parecía volar sobre las vías. Apoyado en la ventana, veía pasar el paisaje a más de 300 km/h, mientras el sol se escondía lentamente tras el horizonte. Estaba muy contento, ya que casi no quedaba nada para que pudiera volver a ver a dos de mis mejores amigas tras todo un semestre, en el que no había tenido ocasión de ir a visitarlas. Con apenas unos minutos de retraso, el TGV 9552 entró en la estación de Paris Est. Esta vez sólo habían sido dos horas y media de viaje, ya que cogí el tren en Kaiserslautern en vez de Frankfurt, aprovechando que las últimas semanas había estado en la torre estudiando.
En esta segunda visita a Paris hemos salido de la ciudad: aquí en Fontainebleau
Me hizo muchísima ilusión volver a verlas, ya que las echaba mucho de menos. Aunque sólo pude quedarme un fin de semana, fueron dos días estupendos y lo pasé genial :) Hace algunos meses ya estuve en Paris: aquella vez nos dio tiempo a ver las cosas más importantes, por lo que esta vez hemos podido visitar sitios menos conocidos, pero igual de impresionantes. Por ejemplo, el sábado fuimos a la "Promenade Plantée", que es el antiguo viaducto de una línea de tren abandonada que conectaba dos partes de la ciudad. En 1987 fue convertido en un parque elevado que se extiende entre los edificios de Paris.
A la izquierda asoman las plantas superiores de algunos edificios que rodean el parque
Desde ahí fuimos al "Bois de Vincennes", un parque muy grande al este de la ciudad. En un extremo hay un lago con dos islas, en el que se pueden alquilar barcas y en el que nos encontramos a gente bastante curiosa. Debe ser porque el parque está fuera del bulevar periférico y la sabiduría popular dice que esa es una "zona chunga" ;) Mientras comiamos al borde del agua en una de las islas, entró en escena una barca con un tipo que se dedicaba a hablar por un altavoz. Entre la distorsión del aparato y que hablaba en francés, no me enteré de nada, pero el espectaculo fue entretenido :D
"Pas de photo!" - Al individuo no le gustaba que le hicieran fotos :D
Por la tarde vimos los canales, que me llamaron mucho la atención, ya que son muy anchos y el agua está practicamente al mismo nivel de la calle, sin que casi haya diferencia. Finalmente fuimos al parque de La Villette, que está en la orilla de uno de los canales. Hace muchos años había ido una vez con mis padres, pero casi no me acordaba de nada. Eso sí, de pronto vi a lo lejos la escultura de una bicicleta gigante medio enterrada y recordé inmediatamente la foto que hicimos entre las aspas de la rueda, probablemente hace más de quince años. La verdad es que los parques de Paris están bien :)
La cueva está debajo de un monopteros en una de las islas del Bois de Vincennes
A lo largo del fin de semana, me enfrenté a un test muy serio, cuyo objetivo era determinar de una vez la verdad acerca de mis sentimientos: ¿soy más alemán o más español? :D Sólo había una regla imprescindible: "Recuerda, se quiere por igual a madre y padre". Desde "¿a que hora comes y cenas?" hasta "¿a quien apoyas en los mundiales?", pasando por "¿en que idioma lees las instrucciones?". La verdad es que me hizo mucha gracia :D Eso si, no hubo un resultado claro, ya que al final los puntos estaban bastante empatados: supongo que a pesar de todo sigo siendo una mezcla al 50%.
"La Géode" refleja tanto que casi no se ve: en el interior hay un cine IMAX
Al día siguiente fuimos a Fontainebleau, un pequeño pueblo al sur de Paris con un palacio impresionante. Hacía un tiempo estupendo, por lo que pudimos ver el enorme jardín en todo su esplendor: desde luego, los reyes franceses vivían bien. En el interior, una de las cosas más llamativas era la cama del emperador, que no media más de 1,50 m de largo y tenía una escalerita para subir :D En un lado, el palacio llegaba justo hasta la orilla de un lago, pero también había un estanque enorme y un largo canal bordeado por el bosque. Creo que la mejor manera de describirlo es como dijo una de mis amigas: "C'est hyperjoli!" :)
En el lago hay cisnes y peces
En vez de volver en tren a Kaiserslautern, mis padres me recogieron esa misma tarde en Fontainebleau de camino a Madrid. Me dio mucha pena irme después de apenas dos días, sobre todo porque no se cuando volveremos a coincidir :( Aquel día conduje por muchas carreteras secundarias hasta llegar finalmente a Beaugency, donde pasamos la noche antes de seguir viaje. Mientras conducía, al menos podía pensar en que al final de todas esas carreteras estaba Madrid y que ahí iba a ver a otras personas que también echaba mucho de menos :)
Simbolo real: los franceses usan armas biológicas desde hace tiempo